martes, 15 de agosto de 2017

LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN




“MADRE INMACULADA, RUEGA POR NOSOTROS

Siempre la hostilidad
entre Ti y la serpiente:
¡nunca la paz!”.

(Fray Jerónimo Verduzco, O.F.M., “Corona de Júbilo”)


lunes, 14 de agosto de 2017

COMENTARIOS ELEISON - LAS DIVERGENCIAS EVOLUCIONAN




Número DXXVI (526)
12 de agosto de 2017

Las Divergencias Evolucionan

Mons. Williamson



La Fraternidad ha ido, anda, mal.
¿Cuántas almas fuertes en la fe resistirán?

¿Cómo está evolucionando la Fraternidad San Pio X desde la primavera y principios del verano cuando surgieron fuertes tensiones en ella por la participación de sacerdotes conciliares como testigos oficiales en los matrimonios de la Fraternidad? En breve, las relaciones continúan siendo tensas entre los líderes de la Fraternidad que favorecen esa participación y los sacerdotes y laicos de la Fraternidad que la condenan. Incluso se puede prever una división entre los seguidores de Mons. Lefebvre y los seguidores de Mons. Fellay. Esta división era inevitable desde el día en que Mons. Fellay comenzó a dirigir la Fraternidad del Arzobispo en una dirección diferente a la del mismo Arzobispo.

Pero nada afecta la determinación del Menzingen de Mons. Fellay de apartarse de la línea trazada por el Arzobispo hacia la línea de la Roma Conciliar. Recientemente en Francia, una pareja de la Fraternidad comprometida en matrimonio rechazó tener algo que ver con las autoridades conciliares, tras lo cual su sacerdote de la FSSPX se negó a casarlos. Obviamente él tenía el apoyo de sus Superiores. ¿Tiene una explicación racional esta insistencia en desmantelar la Fraternidad del Arzobispo? Tres factores pueden estar obrando, entre otros.

En primer lugar, la Providencia escogió a Suiza para que fuera la primera base geográfica de la Fraternidad, y Suiza ha disfrutado desde entonces la correspondiente importancia y prestigio dentro de la FSSPX. Así, sus dos autoridades superiores en la actualidad, y muchos de sus sacerdotes, son ciudadanos suizos. Ahora bien, Suiza es un país famoso por su orden, por ejemplo, por cómo sus trenes circulan a tiempo, mientras que la falta de reconocimiento oficial para una Congregación verdaderamente católica es normalmente un desorden que será más agudamente sentido por gente ordenada. En segundo lugar, los sacerdotes de la FSSPX deben estar soñando en cómo un extenso apostolado se abrirá a la Fraternidad si tan solo puede ser reconocida por Roma. Y en tercer lugar, puede no parecer haber otra solución a las graves tensiones internas en la Fraternidad que ponerla bajo la autoridad de la Roma Conciliar – Mons. Fellay no quiere escuchar soluciones apocalípticas, tal como una intervención de Dios.

R.P. TRINCADO - SERMÓN DOMINGO X DESPUÉS DE PENTECOSTÉS







De dos tipos de católicos nos habla el Evangelio de hoy: el soberbio y el humilde; y de dos tipos de piedad: una orgullosa y la otra humilde; falsa la primera y verdadera la segunda.

La oración de fariseo es una mezcla de orgullo, autocomplacencia y desprecio de los demás. Aunque no tenga la intención de mentir, es falsa la oración del fariseo porque es orgullosa. No pide nada a Dios porque cree que no necesita nada. Sólo da gracias. Es por eso que los modernistas, hijos del orgullo y ciegos como el fariseo de la parábola, a la Misa le dicen Eucaristía, palabra que significa acción de gracias.

Dice San Pablo en 1 Cor (4,7): “¿qué cosa tienes que no la hayas recibido [de Dios]? Y si todo lo que tienes lo has recibido dé El, ¿de qué te jactas como si no lo hubieras recibido? Santa Teresa de Ávila decía que la humildad consiste en andar en la verdad." Exacto. La humildad se funda en esta gran verdad: todo lo bueno que tenemos procede de Dios. Según esto, cada uno de nosotros debe decir: nada es mío, a excepción de mis pecados; Dios quiere que reconozca que todo se lo debo a Él; Dios quiere que siempre le esté pidiendo los bienes que él me quiere dar; actúo neciamente si desprecio a los que parecen haber recibido menos de Dios.  

Siempre han existido fariseos y hoy están bien representados, por ejemplo, entre los sedevacantistas que afirman ser los únicos verdaderos católicos que quedan en el mundo y desprecian a los feligreses de las Parroquias, víctimas, en su inmensa mayoría, de los lobos modernistas. Dicen, como el fariseo de la parábola: te damos gracias, Señor, porque no somos como los demás hombres. Sólo nosotros somos tus elegidos, el remanente fiel, los que conformamos tu “pusillus grex” (pequeño rebaño)…

sábado, 12 de agosto de 2017

CASTELLANI Y LEFEBVRE, “MALDITOS”







“Un nuevo libro de Castellani”. ¿De o sobre Castellani? En gran medida del Padre Castellani, y eso sí era muy esperado. Agradecemos la salida de este segundo tomo (que ya no es un “ladrillo” y está muy bien editado) realizado por Sebastián Randle, y nos ponemos a pensar en voz alta, como se hace con amigos. Sumerjámonos en el libro, en busca de Castellani.

En busca de Castellani. ¿De cuál?

Todo personaje público –más, todo ser humano- dándose a conocer, continúa sin embargo siendo un misterio, en gran medida, para quienes lo tratan o se relacionan con él, ya sea directa o indirectamente. Esto es así y en mucha mayor medida con los personajes difíciles, de personalidad compleja, de inmensa riqueza espiritual, de exquisita sensibilidad, de agudeza intelectual infrecuente, de genio artístico o de méritos literarios portentosos. Pero, lección chestertoniana imperecedera, es el Misterio el que nos hace comprender todas las cosas, incluyendo a nuestro prójimo. Y también a Castellani, por supuesto. El Misterio del otro al cual accedemos por la caridad.  Dice Castellani que Chesterton decía “Yo tengo la Fe” a carcajadas, así como Claudel lo decía a gritos. Castellani lo decía rezongón y atormentado, a lo argentino. “Dios y Castellani” podría llamarse este libro, o al revés. Porque es conocer a Dios por medio de alguien que fue Castellani. Y muy particularmente por “el caso Castellani”. Cierto que toda biografía es limitada y su aproximación a la figura completa depende en gran medida del talento y la comprensión del biógrafo, que debe elevarse y “vivir” en gran medida en la intimidad de la vida y obra de su personaje. Ahora bien, cuando es el propio biografiado quien ofrece –como en este caso Castellani a través de sus diarios, cartas y libros- el itinerario, el tono, las vivencias, los estados de ánimo, los comentarios de su vida –sobre todo de su vida interior-, entonces el cuadro puede ser más completo, más veraz, más certero. El biógrafo puede mejor dedicarse a recorrer documentalmente los hechos exteriores, las vinculaciones y sucedidos del biografiado, mientras que este último aporta el contenido, el motivo, la reacción, la respuesta –su respuesta- a todo ello. En este sentido, la riqueza documental y testimonial de este libro es desde luego insuperable y digna de encomio.

Sebastián Randle parece haber dado la clave de interpretación del contenido de esta segunda parte de la vida del padre Castellani, no sólo al titular su libro “Castellani maldito”, sino al encabezar cada capítulo del libro con una cita del Libro de Job.  La mención de Job nos permite aproximarnos mejor a la vida atormentada de quien el Padre Pío llamara –según un testimonio recogido por Randle- un “profeta”. Un profeta acorralado, marginado, raleado, perseguido: como pasa con los veros profetas.

Ahora bien, sabemos por experiencia que los seguidores del Padre Castellani son variadísimos y que cada cual parece haber tomado su propio Castellani para uso propio, de acuerdo a su conveniencia o a sus luces, a sus provechos y necesidades, identificando su figura con su respectivo grupo, club, clan, congregación o secta. Hay católicos castellanianos de línea-media, línea tres-cuartos, “juanpablistas”, “ratzingereanos”, “lefebvristas”, sedevacantistas, milenaristas, nacionalistas, tradicionalistas-conciliares, conservadores o tradiliberales españoles, etc. ¡Hasta hay fariseos que ciegamente se dicen seguidores de Castellani! Indudablemente que Castellani tiene un inmenso caudal de enseñanzas del que todos se pueden aprovechar, en el que todos pueden abrevar, pues el campo de su erudición, su conocimiento teológico- exegético, y su talento crítico y literario son profundísimos y extensísimos. Pero entonces podríamos preguntarnos, ¿es que hay tantos Castellanis como se pretende, es que Castellani es todo eso junto, abarca todas las tendencias y personalidades dispares, algunas fuertemente enfrentadas entre sí? Es inevitable que la propia subjetividad entre en juego -¿inevitable?- en muchos que probablemente se sirvan de Castellani para sostenerse en un camino tan enrevesado y, como gozosa que es y resulta la lectura del “Cura loco”, se lo toma de acuerdo a la propia necesidad, al propio gusto, a la propia conveniencia. “Lo que se recibe se recibe al modo del recipiente”.

Tanto el anterior libro de Randle como este de ahora, o más bien de Castellani-Randle, aún con sus falencias, debilidades, incongruencias que podríamos permitirnos señalar u objetar (y que encontramos más numerosas en el primer tomo), nos dan pie, nos conducen, nos estimulan a pensar en toda una serie de temas, que parecen confluir en este: cómo ser católicos hoy, cuál y cómo debe ser nuestro combate, y cuál es el servicio que nos presta y sigue prestando Castellani hoy en día. Qué es lo que podemos tomar y lo que conviene relegar de su obra. Castellani es el defensor de la inteligencia contra la estulticia. Es lo contrario de Bergoglio, de quien bien dijo Randle en una entrevista que es el “anti-Castellani” (hay más distancia entre ellos que entre el Cura Loco y Mons. Panchampla). Pero conviene saber seguirlo sin tomarlo como el Magisterio de la Iglesia, como dotado de infalibilidad, como hacen algunos. Flaco favor le haríamos. 

Ahora bien, no puede hablarse de todo esto sin hacer referencia a Mons. Lefebvre y su inmensa obra en pro de la Tradición, como se han permitido los de la línea-media y demás, que aceptaron las reformas venenosas del concilio sin haber aprendido del propio Castellani y de Lefebvre “cuándo hay que desobedecer”:

 —Los que saben el punto exacto en el cual se debe DESobedecer, esos son pocos, y les va mal en esta vida —dijo con rostro humoroso y enteramente tranquilo—, pero son grandes bienhechores de la Humanidad.
(Su Majestad Dulcinea)

Esto es: desobedecer a los hombres para no desobedecer a Dios. El mismo Castellani señaló el “paso fructuoso y meritorio” de Mons. Lefebvre por la Argentina, en aquella dedicatoria de uno de sus libros (“El Ruiseñor fusilado”), agregando su “homenaje del sacerdote simple”.

Castellanianos y Lefebvristas

Recientemente, un bloguero vinculado a la FSSPX (a la vieja y a la nueva FSSPX), Dardo Calderón, dijo algunas cosas muy interesantes que podemos referir, empezando por la siguiente:

“Y de hecho, ese Castellani que ha llevado a Randle a ese puerto, no es para mí recomendable. Y sigo disfrutando el mío”.

¿A qué se refiere Calderón con “ese puerto”? Al del liberalismo, modernismo o poco menos. A un tradicionalismo resabiado de liberalismo. Sobre todo en relación a las desafortunadas expresiones (que en su momento todos los seguidores de Mons. Lefebvre bien deploramos) de Randle en el primer tomo respeto del Novus Ordo y a que

“En su segundo tomo ya su espíritu caótico nos confirma que es una reacción contra los “mil años anteriores” al hacer concluir su “castellanismo” con las ideas de Bouyer a las que toma como obra segura, y a la guía espiritual de Peretó Rivas al que cita constantemente (no sé en qué obras). Con ellos descubre su verdadero rencor: el “integrismo”, al que identifica con aquel fariseísmo al que entiende, se dirige la crítica de Castellani”.

Hasta donde podemos ver, no encontramos lo que se dice “rencor”, en todo caso sí confusión y cierto desdén respecto de lo que es el “Tradicionalismo” católico, y sí, desde luego, una subestimación de Mons. Lefebvre y el “lefebvrismo” (que no existe como tal, sino en cuanto a seguir la Tradición católica de siempre, bajo la guía segura del gran Arzobispo francés). Y aceptación de modernistas “tradicionales” o “conservadores”, como los mencionados, claro. Unos se dejan llevar por Castellani a un puerto, otros lo siguen a su gusto, otros quizás naufraguen con “su” Castellani (algunos lo están haciendo desde hace rato). En fin, como diría el propio Randle, “pobre Castellani”. ¿Habrá sido de él la culpa? En todo caso, no por este lado de los que adhieren a una “Tradición” porque imitan su cualidad de “enfant terrible”, único e irrepetible. Pues si así lo imitan, no sufren las consecuencias que sí sufrió Castellani por enfrentar el fariseísmo. Y Castellani, como sabemos, es “ejemplar único”. Claro que Mons. Lefebvre, cuando vino la ola salvaje de modernismo conciliar, vio más allá y tuvo un mejor “periscopio” que Castellani. Y esto es lo que muchos no asumen o no alcanzan a ver.

viernes, 11 de agosto de 2017

EL MONASTERIO DE LA SANTA CRUZ NECESITA SU AYUDA






Estimados amigos y benefactores,

Les enviamos este mensaje para expresarles nuestra gratitud por la ayuda que dan continuamente a nuestro monasterio. Sin su asistencia, no podríamos sostener nuestra vida monástica, ni nuestro apostolado, ni nuestra escuela. Es gracias a sus oraciones y sus generosos donativos que nuestro monasterio se mantiene.

Confiados siempre en su caridad cristiana, aprovechamos esta ocasión para solicitarles de nuevo su preciosa ayuda, pues atravesamos en este momento algunas dificultades financieras serias.

Que Dios los bendiga y que Nuestra Señora de Fátima, en este centenario de sus apariciones, los recompense en abundancia.

En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis”. (Mateo XXV, 40)

+ Tomás de Aquino OSB


jueves, 10 de agosto de 2017

TEORÍA DE GÉNERO






Género tienen la ropa y los sustantivos
Los seres humanos tenemos sexo.

De jóvenes y "jóvenas"...

Hacia mediados de Abril pasado, cuando María Cecilia Velázquez se hizo cargo del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Cruz, la flamante ministro no tuvo mejor idea que dirigirse a su audiencia diciendo: "...A los jóvenes y a las jóvenas,... estee… si así se dice, o con una arroba como solemos decir nosotros para ponerle perspectiva de género...".



Detengámonos un poco. Esta mujer no es la chica de la limpieza, que es trabajadora, simpática y una joya de persona pero que, por esas cosas de la vida y las injusticias vigentes, apenas si pudo cursar una primaria mal enseñada. Esta mujer está al frente de un ministerio provincial. Al frente del Ministerio de Educación, para ser más precisos. Eso significa que, si usted o yo, querido lector, viviéramos en Santa Cruz, esta persona podría decidir cómo serán educados nuestros hijos. Y, claro, también nuestras hijas "jóvenas". 

... a caballeros y "caballeras".

Por de pronto se me ocurriría preguntar: ¿Por qué las feministas se colocan siempre en segundo lugar? Todos y todas. Chicos y chicas. Alumnos y alumnas. Y ahora "jóvenes y jóvenas". ¿Qué les pasa con esa manía de pelearse constante e histéricamente por el primer plano pero auto-referenciarse siempre en el segundo? ¿Qué es lo que lleva a estas personas a tratar de llamar la atención a cualquier precio – en algunos casos incluso recurriendo al exhibicionismo de desnudarse en público – y luego conformarse discretamente con segundos lugares a la hora de las salutaciones y las enumeraciones? Hace ya un buen tiempo atrás, a mí me enseñaron que en todo discurso la salutación al público en general se debía dirigir a "damas y caballeros", o bien – con menos acartonada solemnidad – simplemente a "señoras y señores". Pero nunca al revés.   

Pues ahora parecería ser que lo correcto vendría a ser algo así como "damos y damas", o bien "caballeros y caballeras", o incluso "señores y señoras" siendo esto último tan solo un poco menos ridículo pero igual de maleducado; aun cuando quizás más ajustado a la moda de la "perspectiva de género". 

¿Qué cuernos es, al fin y al cabo, esta perspectiva de género?

NOVEDAD EDITORIAL





Presentación de Antonio Caponnetto del libro
de Cristián Rodrigo Iturralde
"El pacto Perón-Israel"

domingo, 6 de agosto de 2017

COMENTARIOS ELEISON - CONSAGRACIÓN DE FÁTIMA - II



Número DXXV (525)
05 de agosto de 2017

Consagración de Fátima – II

Mons. Williamson





Nuestra Señora y el Concilio frontalmente colisionan –
Si no la escuchamos, el universo se desploma.

Esta es la segunda y última parte de la fórmula de Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María utilizada por los cuatro obispos en los Estados Unidos hace tres meses:

Apenas tres años después, ese castigo empezó con la negativa de los hombres de Iglesia de hacer pública la tercera parte de tu mensaje Secreto de Fátima, en el cual tú pediste que se publicara a más tardar en 1960. Por una mentira casi imperdonable fingieron que les habías dicho que a partir de 1960 podrían publicarlo, y este esfuerzo para sofocar tu mensaje de Fátima ha continuado desde entonces, culminando en el año 2000. Pero tú nunca te rendiste de tus intentos de salvarnos, mientras que los hombres de Iglesia eran cada vez más severamente castigados por la ceguera que los abrumó en el concilio Vaticano II. En la tercera parte del Secreto es muy probable que nos advertiste exactamente en contra de los errores que prevalecieron en el Concilio. Y ahora toda la Iglesia está en la oscuridad, y el mundo está al borde de la tercera y más terrible Guerra Mundial.

Inmaculado Corazón de María, Santísima Madre de Dios, nosotros te clamamos en nuestra angustia. Auxilio de los Cristianos, Refugio de Pecadores, Consoladora de los Afligidos, en ti confiamos. Reina del Santísimo Rosario, Madre de la Iglesia, le imploramos a tu amantísimo, maternal e Inmaculado Corazón que tenga misericordia de nosotros, pobres pecadores, tus hijos; escucha y responde a nuestra súplica. Te rogamos que nos obtengas de tu Divino Hijo, las gracias necesarias para que el Santo Padre y los obispos cumplan sin dilación la orden del Cielo de consagrar con los obispos de todo el mundo la Santa Rusia a tu Corazón Inmaculado, como tú lo pediste y de la manera que lo pediste, en nombre de la Santísima Trinidad, hace ya mucho tiempo y que todavía tiene que cumplirse.

Inmaculado Corazón de María, tú sabes cuánto sufrimiento la humanidad hubiera evitado en los últimos 90 años si tan solo uno de los Papas de este tiempo hubiera atendido tu pedido de Consagrar Rusia. Madre de Dios, solo tú y tu Divino Hijo saben el espantoso castigo que ahora pende sobre las cabezas de la humanidad si los Papas, por cualquier inadecuada y humana razón, todavía rechazan tu pedido. Si depende de ellos, ellos pueden prevaricar, aunque tú nos dijiste hace cien años cuánto esto los haría sufrir. Madre de Dios, tu Divino Hijo no puede negarte nada que le pidas. Él desea que la Consagración dependa de ti, porque Él quiere que tu Corazón Inmaculado sea honrado como la fuente del triunfo de la Consagración. Santa Madre de Dios, humildemente, de rodillas te suplicamos que obtengas esas gracias necesarias para que el Papa realice la Consagración.

Mientras tanto, ante ti aquí hoy, encomendamos, confiamos y hacemos lo que está en nuestro poder, para consagrar Rusia a tu Corazón Inmaculado, no porque podamos remotamente tomar el lugar del Papa y los obispos de todo el mundo, sino porque deseamos honrar tu pedido lo más que podamos. Si tan solo la Santa Rusia se volviera católica de nuevo, la Iglesia Oriental podría resucitar a la Iglesia Occidental, devastada actualmente por el materialismo y el ateísmo. Madre de Dios, nos encomendamos también a tu protección y a tu poderosa intercesión con Nuestro Señor Jesucristo, quien es el Señor de Señores y el Rey de Reyes, pero que al mismo tiempo es un Hijo que ama infinitamente a Su Madre, y hará cualquier cosa que Ella pida. Amadísima y Bendita Madre, no tenemos ni sombra de duda de que al final tu Corazón Inmaculado triunfará.

Es lógico que Dios Todopoderoso no dejaría a la humanidad sin algunos medios sencillos para volver a Él, si quisiera. También es lógico, si el hombre lo ofendió demasiado, que Él confiaría estos medios a Su Madre. De ahí Fátima. Cada uno de nosotros debe rezar el Rosario y practicar la devoción de los Primeros Sábados, para que al fin los eclesiásticos cumplan su sencilla petición.

Kyrie eleison.



CABALLEROS DE NUESTRA SEÑORA: APLICACIÓN DE LA DECLARACIÓN DEL CAPÍTULO GENERAL





ORDEN DE SANTA MARÍA
OBSERVANCIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA

Maestrazgo de la Orden

Circular General n° 04.191 23 de julio de 2017


Aplicación de la Declaración del Capítulo General



Según sus Constituciones, la Orden continuará « apelando al ministerio del clero que permaneció fiel », es decir, no aliado oficialmente a la jerarquía neo-modernista y dejará de recurrir a una FSSPX que se sometiera a la jerarquía conciliar y abandonara la noción de « estado de necesidad ».

En cuanto a los miembros individualmente, deberán dar muestras a una de determinación para atenerse, en la medida de lo posible, a las mismas normas, evitando las excusas y soluciones fáciles; y de de la prudencia necesaria, teniendo, por ejemplo, en cuenta las circunstancias particulares de los países y regiones donde viven si no pueden ser asistidos por los sacerdotes que deseamos, incluso para los bautismos, matrimonios y entierros. Si están casados, deberán tomar las decisiones que se impongan con su esposa, teniendo en especial atención a sus hijos, sobre todo si son ya grandes. Para los matrimonios, acudirán a sacerdotes que actúen, como hasta ahora, en virtud de la jurisdicción de suplencia, rechazando recurrir al Ordinario del lugar.

Es de ese mismo tacto que hemos querido dar muestras guiando, en un período de cerca de 20 años, a la mayor parte de nuestros hermanos a comprender las crisis que se sucedieron en el interior mismo de la Tradición y de la Fraternidad San Pío X, saldadas por partidas numerosas – y a menudo grupales – de profesores y seminaristas de Ecône, Argentina y Estados Unidos, o de sacerdotes de diferentes regiones; crisis seguidas, después de las consagraciones de 1988, por la disidencia de la Fraternidad San Pedro, el abandono del Barroux o del Oasis, la rendición pura y simple de los sacerdotes de Campos y de los Redentoristas, la constitución y quiebra de la Fraternidad San Juan o la creación del Instituto del Buen Pastor.

Es en estas circunstancias que, sobre todo desde 1998, la Orden, restaurada nueve años antes en la Tradición, quiso hacer tomar conciencia a sus miembros de los peligros que se suceden, viniendo no sólo del exterior, sino a menudo de los cómplices liberales en las mismas filas de la Tradición, iluminación dada durante los capítulos, en circulares (la primera de este tipo el 21 de febrero de 1999) y gracias a la formación por manuales, síntesis y antologías de citas de papas, obispos, y de Mons. Lefebvre en particular. La crisis tomó mayor amplitud en 2012, al hacerse manifiesto que el peligro no venía sólo del interior de la FSSPX, sino de sus mismos superiores.

A lo largo de estas diversas batallas, la Orden en conjunto permaneció muy unida, pero perdió en cada una algunos miembros, que partieron por conveniencias personales o por hartazgo, usando incluso a veces esas situaciones delicadas como pretexto para abandonar el combate. La Regla insiste, sin embargo: « Recuérdese siempre que la Orden no es una reunión fortuita de individuos persiguiendo cada cual su objetivo particular, ni un círculo intelectual y mundano, sino un cuerpo orgánico constituido de miembros unidos en la vida y la muerte, en el amor y servicio de las mismas grandes realidades. » (II, 1)

Tendrán presentes los hermanos deseosos de permanecer fieles a su vocación y compromiso estas advertencias de Mons. Lefebvre, permaneciendo separados en lo posible de los « ralliés » (incluyendo a la FSSPX, llegado el caso) y los sedevacantistas (o cripto-sedevacantistas del tipo no una cum [*]).

En sus últimos meses de vida, declaraba él muy pertinentemente: « Dicen: la misa está bien, vamos. Sí, está la misa, que está bien, pero también está el sermón, el ambiente, las conversaciones, los contactos de antes y después, que hacen que de a poco se cambie de ideas. Es, pues, un peligro... » (Fideliter n° 79, pp. 7-8).

Ya había dicho: « Entonces ¿cuál es nuestra actitud? Es claro que, con todos los que nos dejan o han dejado por el sedevacantismo o porque quieren someterse a la jerarquía actual de la Iglesia, aun esperando conservar la Tradición, no podemos mantener relación. No es posible. Nosotros decimos que no se puede estar sometido a la autoridad eclesiástica y guardar la Tradición. Ellos afirman lo contrario. Es engañar a los fieles. Podemos tenerles estima, no es cuestión de insultarlos, pero no queremos entablar polémicas y preferimos no seguir en contacto con ellos. Hay que hacer el sacrificio; pero no ha empezado hoy: dura desde hace veinte años. » (Flavigny, diciembre de 1988)

« Pienso que tal vez hay que tener cuidado de evitar todo lo que podría manifestar, por expresiones demasiado duras, nuestra desaprobación por los que nos dejan. No cargarlos de epítetos que pueden ser tomados como algo injuriosos. Eso no nos sirve para nada, me parece que al contrario. Personalmente, siempre tuve esta actitud frente a los que nos abandonaron – y Dios sabe que ha habido en la historia de la Fraternidad; la historia de la Fraternidad, es casi la historia de las separaciones – siempre tuve como principio: no más relaciones, se acabó. Nos dejan, van hacia otros pastores: no más relaciones.Tanto los que partieron como « sedevacantistas » como los que lo hicieron porque no éramos suficientemente papistas, todos trataron de arrastrarnos a la polémica. Jamás contesté palabra. Rezo por ellos, eso es todo ». (La Visibilidad de la Iglesia y la Situación Actual, Mons. Marcel Lefebvre, Fideliter n° 66, noviembre-diciembre de 1988)

En el caso de la misa nueva, Mons. Lefebvre recomendaba cumplir el precepto dominical en casa, rezando, por ejemplo, el rosario.

Estas citas pueden parecer un poco largas, pero probablemente sea útil recordar que la prudencia de Mons. Lefebvre se veía acompañada de gran caridad y suavidad y de mucha paciencia y tacto, que debemos imitar, permaneciendo muy firmes.

¡Santa María, líbranos del perjurio!
_____________________

[*]: el texto se refiere a los sacerdotes que omiten la mención de Francisco en la misa, sin juzgar -dicen ellos- acerca de si Francisco es o no es Papa. Tal actitud, correctamente calificada como "cripto-sedevacantismo" por los Caballeros de Nuestra Señora, se aparta, sin duda, del pensamiento de Mons. Lefebvre. Nota de NP. 

  

sábado, 5 de agosto de 2017

DOMINICOS DE AVRILLÉ: EL PROBLEMA DEL RECONOCIMIENTO CANÓNICO








"la solución canónica no es posible sin una Roma convertida doctrinalmente, y habiendo probado su conversión obrando en favor del Reinado de Nuestro Señor Jesucristo y luchando contra los adversarios de este Reinado"


LE SEL DE LA TERRE N° 101

EDITORIAL 

EL PROBLEMA DEL RECONOCIMIENTO CANÓNICO



De nuevo sobre la Iglesia conciliar

Sobre la iglesia conciliar, su existencia y su naturaleza, varios estudios han aparecido en Le Sel de la terre 1.

En Le Sel de la terre 59, la iglesia conciliar fue descrita como la sociedad de bautizados que se someten a las directivas del papa y de los obispos actuales en su voluntad de promover el ecumenismo conciliar y que, por consecuencia, admiten la enseñanza del concilio Vaticano II, practican la liturgia nueva y se someten al nuevo derecho canónico 2.

En Le Sel de la terre 97, la iglesia conciliar fue mostrada como una transición entre la Iglesia Católica y la Contraiglesia. La conclusión del artículo dio como ejemplo de esta transición el Hellfest, la fiesta del Infierno: en el corazón de la Vendée, más de cien mil jóvenes vienen desde hace algunos años en el verano a festejar al demonio. Entre sus abuelos católicos que festejaban el Corpus Christi y los nietos demoníacos, una sola generación conciliar bastó para hacer la transición.

Señalamos también: el “Pequeño catecismo del concilio Vaticano II” publicado en Le Sel de la terre 93 (primavera 2015), que muestra cómo la enseñanza del concilio fue influenciada por las ideas masónicas; las advertencias de la Contraiglesia (ver Le Sel de la terre 92, verano de 2015, pág. 134-138) y las “noticias de Roma” publicadas en Le Sel de la terre 89, 91 y 94, donde vemos que la Iglesia conciliar trabaja, juntamente con la masonería, en el establecimiento de un mundialismo laico.

De estos diversos estudios podemos sacar la siguiente conclusión: la iglesia conciliar es un instrumento entre las manos de la masonería para forzar a los católicos a trabajar, volens nolens, en el establecimiento del mundialismo, es decir, en la construcción del “Templo” masónico.

Mons. Lefebvre lo vio y lo anunció claramente en su “testamento espiritual”: La instauración de esta “Iglesia Conciliar”, imbuida de los principios de la Revolución Francesa, principios masónicos sobre la religión y las religiones, sobre la sociedad civil, es una impostura inspirada por el infierno para la destrucción de la religión católica, de su magisterio, de su sacerdocio y del sacrificio de Nuestro Señor 3.

Sacando de allí la justa conclusión:

Por eso todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta Iglesia conciliar, mientras ella no recupere la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica. 4.


¿Se puede aceptar un reconocimiento canónico?


Cuando Mons. Lefebvre fundó la FSSPX (en 1970), obtuvo del obispo de Friburgo, Mons. Charrière, una erección canónica a título de pía unión. La obra de Mons. Lefebvre permaneció reconocida canónicamente durante cinco años.

Sin embargo, el 21 de noviembre de 1974, luego de una visita canónica a Écône por dos enviados de Roma, Mons. Lefebvre hizo una declaración que mostraba su rechazo de “la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y, después del Concilio, en todas las reformas que de él surgieron”.

Desde entonces la línea de demarcación entre las dos “Iglesias” estaba hecha.

Poco después, la “Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante” recibió el nombre deiglesia conciliar por Mons. Benelli 5. Este nombre se le quedó. La “supresión” canónica de la FSSPX fue efectuada por Mons. Mamie el 6 de mayo de 1975. Mons. Lefebvre dijo que ésta era “irregular y en todo caso injusta 6”.

Esta “supresión” fue considerada nula por Mons. Lefebvre y todos los que seguían las reglas de la Iglesia católica, mientras que fue reconocida como válida por los representantes de la iglesia conciliar.

Sin embargo, desde hace algún tiempo, se habla cada vez más de un “reconocimiento canónico” de la FSSPX por las autoridades actuales del Vaticano. ¿Tal reconocimiento puede ser aceptado?

En sí, la regularidad canónica en la Iglesia católica es una cosa buena, e incluso necesaria. Mons. Lefebvre pidió esta regularidad en 1970 y la obtuvo.

Pero hoy, si se concede un reconocimiento canónico, sería en el marco del nuevo Código de derecho canónico. Es en este marco que la jurisdicción para los matrimonios fue concedida por el papa a la FSSPX 7.

Esta razón bastaría para rechazar este reconocimiento 8.

Además, tal reconocimiento, en las actuales circunstancias, tendría otros inconvenientes. He aquí algunos:

-El reconocimiento nos haría entrar en el pluralismo conciliar, estando reconocida la Tradición en pie de igualdad con los carismáticos, los Focolari, el Opus Dei, etc. Es la verdad puesta en el mismo nivel que el error, al menos en la opinión pública.

-Llevaría a nuestras capillas fieles decididos a permanecer conciliares, modernistas y liberales con todas las consecuencias, pues el debilitamiento de la fe acarrea la inmoralidad.

-Provocaría necesariamente una disminución en los ataques contra los errores profesados por las autoridades bajo las cuales nos encontraríamos directamente. Por otro lado, es fácil constatar que las autoridades superiores de la FSSPX ya han disminuido sus críticas a los errores actuales de Roma (año de Lutero, Amoris Lætitia, etc.)

-Finalmente, este reconocimiento pondría directamente bajo la autoridad de superiores, mismos que están sometidos a la influencia de la masonería. La Providencia permitió que Mons. Lefebvre y todos los que lo siguieron, estuvieran exentos de esta influencia de la masonería: sería una gran imprudencia someterse a ella voluntariamente. La masonería nació hace justamente tres siglos (24 de junio de 1717). ¿Logrará, después de haber destruido todos los Estados cristianos (obra de las revoluciones del siglo 18 al 20), luego subyugado a la Iglesia (plan de la Alta Venta, realizado por el concilio Vaticano II), extender su influencia sobre la obra de Mons. Lefebvre? Este sería su triunfo aparente sobre la tierra.

Por consecuencia, la solución canónica no es posible sin una Roma convertida doctrinalmente, y habiendo probado su conversión obrando en favor del Reinado de Nuestro Señor Jesucristo y luchando contra los adversarios de este Reinado.

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— Ver especialmente Le Sel de la terre 34 (otoño de 2000), pág. 248; Le Sel de la terre 45 (verano de 2003), pág. 36-41: “Jean Madiran y la Iglesia conciliar”; Le Sel de la terre 59 (invierno 2006-2007), pág. 3-8: “Una jerarquía para dos Iglesias”; Le Sel de la terre 85 (verano de 2013), pág. 1-16; “¿Existe una Iglesia conciliar?” por Mons. Tissier de Mallerais; Le Sel de la terre 97 (verano 2016), pág. 24-44 : “Eclesiología comparada”.
— Editorial de Sel de la terre 59 (invierno 2006-2007).
— Mgr Marcel LEFEBVRE, Itinerario Espiritual siguiendo a Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica. 2e ed., Tradiffusion, Bulle, 1991, p. 23-24.
— Mons. Marcel LEFEBVRE, Itinerario espiritual, p. 31.
— Mons. Giovanni Benelli, 1921-1982, substituto de la secretaría de Estado, creado arzobispo de Florencia y cardenal en 1977 por Paulo VI, escribió en una carta del 25 de junio de 1976 dirigida a Mons. Lefebvre de parte del papa: “[Si los seminaristas de Ecône] son de buena voluntad y seriamente preparados en un ministerio presbiterial en verdadera fidelidad a la Iglesia conciliar, nos encargaremos inmediatamente de encontrar la mejor solución para ellos”
— Mons Bernard TISSIER DE MALLERAIS, Marcel Lefebvre, Étampes, Clovis, 2002, p. 510.
— Ver más adelante, en este número de Sel de la terre, el expediente sobre este asunto.
— “No podemos contentarnos con una disciplina particular para la Fraternidad; nosotros rechazamos este nuevo Código porque es contrario al bien común de toda la Iglesia, a la cual queremos defender”. P. Jean Michel GLEIZE, Courrier de Rome n° 499 de mayo 2017.