viernes, 28 de abril de 2017

28 DE ABRIL - SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT




Roguemos especialmente por el Seminario Saint Louis-Marie Grignion de Monfort, de la Sociedad de Apóstoles de Jesús y María (SAJM).

PARA SOSTENER EL BUEN COMBATE


“Con el liberalismo religioso, no hay más mártires ni misioneros, sino liquidadores de la religión, reunidos alrededor de la pipa de una paz puramente verbal. Lejos de nosotros ese liberalismo sepulturero de la Iglesia católica. Siguiendo a Nuestro Señor llevemos el estandarte de la Cruz, único signo y única fuente de salvación”. 

Mons. Marcel Lefebvre


“El católico es un guerrero al servicio de la Verdad, y no un diplomático que busca arreglarse con el Infierno. No hay transacciones posibles entre el error y el mal, sino una lucha sin tregua ni piedad”.

Padre Gabriel Jacquier



“Para obtener la victoria no necesita la verdad más que un pequeño número de corazones firmes que no renieguen de ella y que sepan confesarla cuando la ocasión se presente”.

Louis Veuillot



“Cuanto más religioso es un hombre menos ganas tiene de ostentar su religiosidad, de orar a gritos o de tocar trompetas –e invitar a los periodistas- cuando da limosna. El gran pudor de mostrar lo que hay de mejor en nosotros viene del miedo al manoseo, que lo estropea todo. Cuando un hombre tiene dones extraordinarios tiene un grandísimo deseo de parecer un hombre ordinario; por lo menos en lo religioso.”

Padre Leonardo Castellani


“El fariseísmo es el abuso y la corrupción de lo religioso; y si lo religioso es el remedio de las corrupciones, ¿con qué remedio se remediará la corrupción del remedio? De suyo, no tiene remedio la corrupción del remedio; es como si un endiablado echara a su diablo, pero después se descuidara y dejara las puertas de su alma abiertas; el diablo echado volvería y se traería otros siete diablos peores que él; y los postres de aquel poseído serían peores que los principios”.

Padre Leonardo Castellani


ACUERDO INMINENTE ENTRE ROMA APÓSTATA Y LA FSSPX: PRIMACÍA DEL DESEO DE UNIDAD Y DE PAZ SOBRE EL SANTO AMOR A LA VERDAD






Mons. Juan Ignacio Arrieta pertenece al Opus Dei y es el Secretario del Consejo Pontificio para los textos Legislativos y el Coordinador de la comisión para la reforma del Instituto para Obras de Religión (Banco Vaticano). En una entrevista publicada el lunes 24 de abril, que se puede leer entera en el link arriba señalado, se dice:

"Respecto a si la Iglesia aprobará próximamente una nueva prelatura, monseñor Arrieta considera que “es una opción muy posible para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (los lefebvrianos) por los datos que hay a corto plazo. La problemática de tipo doctrinal se ha apaciguado y concretado. El superior general, monseñor Bernard Fellay, en manifestaciones públicas, ha expresado su deseo de unidad de toda la Iglesia Católica".



DEL PADRE CASTELLANI, PARA LA NEO-FSSPX




“La comunidad o la nación que peca contra la verdad, que pierde la reverencia a la verdad y el horror a la mentira, está perdida, dejada de la mano de Dios. ¿Y qué castigo más grande que éste, que el que se va de la Verdad, ella se queda y no lo sigue y él se va? ¿Adónde se va? “A las tinieblas de allá afuera” –dice Cristo. La Verdad no puede imponerse a sí misma por fuerza. Si no la aceptan, se retira.

¡Temed a la Verdad que se retira!”



R. P. Leonardo Castellani – “San Agustín y Nosotros”.

R.P. TRINCADO - SERMÓN DEL DOMINGO I DESPUÉS DE PASCUA


"Misa en una cabaña de Connemara" (Irlanda),
por Aloysius O'Kelly (1853-1936).




Y les dijo Cristo: "La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió, así también yo os envío". Y dichas estas palabras, sopló sobre ellos y les dijo: "recibid al Espíritu Santo: a los que perdonéis los pecados les quedarán perdonados y a los que se los retengáis les quedarán retenidos".

Como Dios Hijo fue enviado por Dios Padre, Cristo, a su vez, envía a sus Apóstoles al mundo con un fin determinado y con un poder determinado: el fin que les señala es salvar a los hombres y el poder que da para eso no es el de un dominio tiránico sobre las ovejas, el de un control férreo sobre las vidas de los creyentes; sino el poder de perdonar los pecados, el poder de la misericordia, un poder en el que, ante todo, resplandecen el amor y la mansedumbre. Y aunque solamente se ha dado a los sacerdotes católicos ese poder que es capaz de abrir a las almas las puertas del Cielo, la inmensa mayoría de los hombres ignora o desprecia ese poder, esa misericordia, ese amor; y van por los caminos oscuros que alejan de Dios, hacia las tinieblas eternas del infierno.

Los demonios, por su parte, son enviados por Satanás al mundo para condenar a los hombres introduciéndolos en el pecado y reteniéndolos en él. La victoria de Dios en nuestras vidas es el fracaso del demonio. La victoria del demonio sobre un alma hace inútil la muerte de Cristo, hace infructuosa la Redención para esa alma en particular. Nuestro Señor Jesucristo ha venido a salvarnos, el demonio ha venido a condenarnos, y nosotros hemos venido a decidir quién vencerá en nuestras vidas: Dios o el diablo. Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe, dice San Juan en la Epístola de hoy. Sin la fe católica es imposible que Cristo venza en la guerra que cada uno de nosotros ha venido a librar a esta tierra. Nuestra fe es la victoria que vence al mundo. Fue para destruir la fe y derrotar a Cristo, que el demonio planeó y ejecutó el portentoso engaño del Vaticano II.

“El Papa actual y estos obispos -afirma Mons. Lefebvre en su libro “Itinerario Espiritual”- ya no trasmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino una religiosidad sentimental, superficial, carismática, por la cual ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu Santo en su conjunto. Esta nueva religión no es la religión católica; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia.”

Desde ese concilio, entonces, una falsa religión antropocéntrica (humanista) tiende a reemplazar, en la Iglesia, a la verdadera religión teocéntrica. Y aunque esa religión nueva y falsa está causando grandísimos estragos a innumerables almas desde hace 50 años, siendo propagada desde dentro por un clero católico traidor plagado de envenenadores liberales y modernistas, y extendiéndose cada vez más, como tumor maligno o como gangrena; nunca logrará suplantar enteramente a la religión verdadera. Nunca, porque Cristo prometió que “las puertas del Infierno no prevalecerán” contra su Iglesia.

Para salvar nuestras almas, debemos rechazar esa nueva religión mentirosa y conservar la fe de siempre. Dice el Introito de esta Misa: como bebés recién nacidos, aleluya, como espirituales; desead la leche espiritual sin maldad. Ese alimento espiritual purísimo es la fe de siempre, la fe que profesaron los católicos de todos los tiempos y de todos los lugares hasta el maldito concilio Vaticano II. ¿Se exagera al calificar de “maldito” al último concilio? No: ese concilio es verdadera y propiamente maldito satánico.

Dice Mons. Lefebvre en la obra antes referida: “El mal del concilio es la ignorancia de Jesucristo y de su Reino. Es el mal de los ángeles malos, el mal que encamina al infierno.” "El resultado de este concilio es mucho peor que el de la Revolución" (francesa). “No hay que tener miedo de afirmar que las autoridades romanas actuales, desde Juan XXIII y Pablo VI, se han hecho colaboradoras activas de la Masonería judía internacional y del socialismo mundial.”

Y en su libro "Le Destronaron”, Mons. Lefebvre no vaciló en afirmar que el concilio "es el desastre más grande (que ha sucedido a la humanidad) desde la fundación de la Iglesia". Sí, porque ningún otro desastre ha dañado tanto la fe, ningún otro desastre ha debilitado y desfigurado tanto a la Iglesia, ningún otro desastre ha resultado tan devastador para las almas como el concilio Vaticano II. Nadie pudo imaginar jamás que un concilio de la misma Iglesia de Cristo iba a ser “degollador”, iba a intentar separar a Cristo de su Cuerpo Místico, convirtiendo al 99,99% de los católicos en herejes al menos materiales. Porque ese concilio -por la vía astutísima de las palabras ambiguas, no de una contradicción directa o abierta del dogma- osó fundar, dentro de la Iglesia, una nueva religión opuesta a la única religión verdadera; el Vaticano II es la más grande trampa, el mayor fraude, la más colosal siembra de cizaña que el demonio haya hecho jamás. En momentos en que los acuerdistas que dirigen la FSSPX se esfuerzan por disimular la inconmensurable maldad del concilio a fin de no chocar con los anticristos que usurpan la Jerarquía católica, conviene decir esta verdad terrible: sólo dos acontecimientos en la historia humana son peores que el Vaticano II: el deicidio y el pecado original.


Queridos fieles: la victoria que ha vencido al mundo es nuestra fe. Conservemos la fe para que Cristo venza. Bendigamos siempre el día en que, por gracia de Dios, pasamos del “catolicismo liberal” de las Parroquias al catolicismo verdadero de la FSSPX. Gracias a eso pudimos conservar el tesoro de la fe que vence al mundo. Bendigamos también el día y la hora en que, por nueva gracia de Dios, salimos de una Fraternidad finalmente envenenada por el liberalismo, que busca capitular ante Roma apóstata. Gracias a eso podremos seguir conservando el tesoro de la fe que vence al mundo.

PARALELISMOS


Tomamos este breve artículo de un blog de Argentina, con las aplicaciones que creemos aplicables a la actual situación de la FSSPX. Nuestros comentarios en rojo.

MARÍA ESTUARDO, REINA CATÓLICA DE ESCOCIA Y LOS MILITARES ARGENTINOS PRESOS…




Creo que quienes conocen la historia de Inglaterra y Escocia (de Roma conciliar y la FSSPX), pueden llegar a compartir las ocurrencias que relato a continuación. Isabel reina de Inglaterra (Francisco), hija bastarda de Enrique VIII (hijo del bastardo Vaticano II), era una mujer astuta e inscrupulosa (era un hombre astuto e inescrupuloso). Enrique (Vaticano II) se rebeló contra el Papado (se rebeló contra la verdadera fe católica) porque se le negó el divorcio e hizo pareja con nueva mujer cometiendo adulterio (hizo pareja con el mundo, cometiendo adulterio). Se autodesignó cabeza de la Iglesia inglesa (cabeza de la iglesia conciliar), y así fue jefe de la “reforma” protestante (de la reforma del concilio). María Estuardo, reina católica de Escocia (FSSPX, baluarte de la Tradición católica) se enfrentó mientras pudo con los protestantes escoceses (se enfrentó por cuarenta años con los modernistas romanos). Cuando los católicos de Escocia fueron derrotados (cuando los “lefebvristas” fueron derrotados por la seducción romana), no pudo soportar el desastre y buscó refugio en Inglaterra (buscó refugio en Roma), creyendo en la palabra y engañosas ofertas de protección de su prima Isabel (creyendo en la palabra y engañosas ofertas de protección de Francisco). No bien llegada a Inglaterra, María fue apresada y llevada de prisión en prisión, hasta terminar como cualquier delincuente en la torre de Londres (ni bien llegada a Roma, la Fraternidad fue llevada a una “torre”, es decir, prelatura, para recluirla). Cuando llegó a Inglaterra tenía 24 años y pasó 20 años presa hasta ser finalmente decapitada por su celosa tía (¿cuál será el final de Monseñor Fellay y sus asistentes?).

La historia de los militares argentinos presos por el poder y la venganza de la alianza liberal y comunista, es distante en el tiempo y el estilo a la de la reina María Estuardo.

Sin embargo, la mentira, el engaño, la crueldad, la injusticia y la venganza hacen que ambos casos tengan puntos en común.

Carlos Llambías



MONS. LEFEBVRE Y EL UNA CUM








FUENTE: Le Sel de la terre N° 90, otoño 2014, págs. 190-192


MONSEÑOR LEFEBVRE Y EL UNA CUM


En el canon de la misa, el sacerdote comienza orando por la Iglesia:

In primis quæ tibi offerimus pro Ecclesia tua sancta catholica: quam pacificare, custodire, adunare, et regere digneris toto orbe terrarum: una cum famulo tuo Papa nostro N. [los cuales te ofrecemos, primero, por tu Santa Iglesia católica, para que te dignes pacificarla, protegerla, mantenerla unida y gobernarla por toda la redondez de la tierra, juntamente con tu siervo, nuestro Papa N.)”.

En Le Sel de la terre 37 (pág. 240), Dominicus publicó una “Disputatio respecto al “una cum” para explicar y defender el verdadero sentido de esta oración. Les ofrecemos aquí las explicaciones de Mons. Lefebvre, sacadas de una de sus conferencias en el retiro predicado a las religiosas de Saint-Michel-en-Brenne, el 1 de abril de 1989.

A estas afirmaciones de Mons. Lefebvre podemos añadir el parecer de Santo Tomás de Aquino. En su comentario a las oraciones de la misa (III, q. 83, a. 4), escribe:

“Deinde sacerdos secreto commemorat, primo quidem, illos pro quibus hoc sacrificium offertur, scilicet pro universali Ecclesia, ET PRO his qui “in sublimitate sunt constituti” (I Tim. 2, 2) ; et specialiter quosdam qui offerunt vel pro quibus offertur” [el sacerdote, en voz baja, conmemora aquellos por quienes este sacrificio es ofrecido, es decir por la Iglesia universal, Y POR aquellos que, según san Pablo “son establecidos en dignidad”, y especialmente aquellos que ofrecen o por quienes se ofrece.]

Así, para Santo Tomás de Aquino, “una cum”, en esta oración, es equivalente a “et pro (y por)”.

Le Sel de la Terre

***

Dom Guillou repasa todas las oraciones del Canon romano. Las repasa unas después de otras y muestra la diferencia. Él da traducciones, muy buenas traducciones. […] Por ejemplo, para […] este famoso UNA CUM de los sedevacantistas.

“-¿Dice usted una cum? ¡Dice una cum en el canon de la misa! Entonces no podemos rezar junto a ustedes, ustedes no son católicos, ustedes no son esto, ustedes no son lo otro…”

¡Ridículo!, ¡ridículo!... porque ellos [los sedevacantistas] pretenden que cuando se dice una cum Summo Pontifice, con el papa; entonces usted se adhiere a todo lo que el papa dice. Es ridículo. Este no es en absoluto el sentido de la oración.

Te igitur clementissime Pater, es entonces la primera oración del Canon. He aquí como la traduce Dom Guillou, una traducción muy exacta […]: A Ti, ¡Padre clementísimo!, por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, humildemente rogamos y pedimos que aceptes y bendigas estos dones, estas ofrendas, estos santos y puros sacrificios; los cuales te ofrecemos primeramente por tu Santa Iglesia católica, para que te dignes pacificarla, protegerla, mantenerla unida y gobernarla por toda la redondez de la tierra, y con ella, tu siervo nuestro Santo Padre el Papa N

No se dice en esta oración que nosotros nos adherimos a todas las ideas que el Papa puede tener o todas las cosas que puede hacer. ¡Con ella, tu siervo nuestro Santo Padre el Papa, nuestro Obispo y todos aquellos que tienen el culto de la fe ortodoxa católica y apostólica!

Entonces, justamente en la medida en la que, eventualmente, desgraciadamente, los papas […] serían deficientes en la fe ortodoxa, católica y apostólica; pues bien, nosotros no estamos en unión con ellos, nosotros no estamos con ellos por supuesto. ¡Nosotros rezamos por el Papa y todos aquellos que tienen el culto de la fe ortodoxa católica y apostólica!

Entonces él tenía (Dom Guillou) una pequeña nota a este respecto, para aclarar un poquito, justamente:

“En la traducción oficial, basada en un estudio crítico de Don Batte, el UNA CUM o “en unión con” de los sedevacantistas de todos los matices no equivale más que a la conjunción “y” reforzada, sea por la necesidad de retomar la frase, sea para corresponder al estilo solemne del canon romano. De todas maneras, todo católico permanece siempre en unión con el Papa en la esfera precisa donde se ejerce la asistencia divina, infalibilidad confirmada por el hecho de que tan pronto como hay una diferencia de la tradición dogmática, el discurso papal se enreda en contradicciones.

Recojamos el buen grano, sabiendo que por el resto es más necesario que nunca pedir a Dios, con las muy antiguas Letanías Mayores, que sean “conservados en la santa religión” las “ordenes eclesiásticas” y el mismo “Señor Apostólico” (es decir el papa): Ut dominum apostolicum et omnes ecclesiasticos ordines in sancta religione conservare digneris, te rogamus, audi nos”.

Esta es una de las peticiones de las letanías de los Santos. Pedimos conservar el papa en la verdadera religión. Nosotros pedimos eso en las letanías de los Santos. Lo que prueba que algunas veces puede suceder, que desgraciadamente tal vez sucede que hay vacilaciones, pasos en falso, hay errores que son posibles.

Hemos creído demasiado fácilmente desde el Concilio Vaticano Primero, que toda palabra que sale de la boca del Papa es infalible. ¡Nunca se dijo tal cosa en el Vaticano I! Jamás el Concilio dijo una cosa semejante. Son necesarias condiciones muy precisas para la infalibilidad; condiciones muy, muy precisas. La mejor prueba es que durante el concilio, el mismo Papa Paulo VI dijo “No hay nada en este concilio que esté bajo el signo de la infalibilidad”. Entonces está claro, ¡El mismo lo dijo! Lo dijo explícitamente.

Entonces no hay que permanecer con esta idea que es FALSA, que un cierto número de católicos mal instruidos, mal enseñados, creen. Entonces, evidentemente, no comprenden, están completamente desesperados, no saben a qué atenerse.

Hay que conservar la fe católica tal y como la Iglesia la enseña…

jueves, 13 de abril de 2017

LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO





“Un llamamiento al amor” – Sor Josefa Menéndez


Josefa,
Esposa y víctima de mi Corazón,
voy a hablarte de mi Pasión,
para que sea el objeto constante de tu
pensamiento y de mis confidencias
con las almas.


En la Cuaresma de 1923, Nuestro Señor reveló a sor Josefa Menéndez los sentimientos de su corazón durante su Sagrada Pasión. Sor Josefa recibía de rodillas las confidencias de su Maestro y mientras El hablaba, las escribía.
Estas páginas contienen, en parte, esas divinas confidencias.


22 de febrero de 1923.

Lavatorio de los pies


Voy a empezar por descubrirte los sentimientos que embargaban mi Corazón cuando lavé los pies a mis apóstoles. Fíjate bien que reuní a los doce. No quise excluir a ninguno. Allí se encontraban Juan, el discípulo Amado, y Judas, el que
dentro de poco había de entregarme a mis enemigos. Te diré por qué quise reunirlos a todos, y por qué empecé por lavarles los pies.

* * *

Los reuní a todos, porque era el momento en que mi Iglesia iba a presentarse en el mundo, y pronto no habría más que un solo Pastor para todas las ovejas.
Quería también enseñar a las almas, que aún cuando estén cargadas de los pecados más atroces, no las excluyo de las gracias, ni las separo de mis almas más amadas; es decir, que a unas y a otras las reúno en mi Corazón y les doy las gracias que necesitan.
¡Qué congoja sentí en aquel momento, sabiendo que en el infortunado Judas estaban representadas tantas almas que reunidas a mis pies y lavadas muchas veces con mi Sangre habían de perderse!...
Sí, en aquel momento quise enseñar a los pecadores, que no porque estén en pecado deben alejarse de Mí, pensando que ya no tienen remedio y que nunca serán amados como antes de pecar.
No, ¡pobres almas! ¡No son estos los sentimientos de un Dios, que ha derramado toda su Sangre por vosotras!...
¡Venid a Mí todos!, y no temáis porque os amo; os lavaré con mi Sangre y quedaréis tan blancos como la nieve. Anegaré vuestros pecados en el agua de mi misericordia y nada será capaz de arrancar de mi Corazón el amor que os tengo...

* * *

Josefa, déjate penetrar del más ardiente deseo de que todas las almas y sobre todo los pecadores vengan a purificarse en el agua de la penitencia..., que se penetren de sentimientos de confianza y no de temor, porque soy Dios de misericordia y siempre estoy dispuesto a recibirlas en mi Corazón.


25 de febrero.

El Cenáculo


Vamos a proseguir nuestros secretos de amor. Hoy te diré una de las razones que me indujeron a lavar los pies a mis apóstoles antes de la cena.

* * *

Fue, primeramente, para mostrar a las almas cuánto deseo que estén limpias y blancas cuando me reciben en el Sacramento de mi Amor.
Fue también para representar el Sacramento de la Penitencia, en el que las almas que han tenido la desdicha de caer en el pecado, pueden lavarse y recobrar su perdida blancura. Quise lavarles Yo mismo los pies, para enseñar a las almas
que se dedican a los trabajos apostólicos, a humillarse y tratar con dulzura a los pecadores y a todas las almas que les están confiadas.
Quiero ceñirme con un lienzo para indicarles que para obtener buen éxito con las almas, hay que ceñirse con la mortificación y la propia abnegación. También quise enseñarles la mutua caridad y cómo se deben lavar las faltas que se observan en el prójimo, disimulándolas y excusándolas siempre, sin divulgar jamás los defectos ajenos.
En fin, el agua que derramé sobre los pies de mis apóstoles, era imagen del celo que consumía mi Corazón, en deseos de la salvación de los hombres.

* * *

En aquel momento, próxima ya la Redención del género humano, mi Corazón no podía contener sus ardores, y como era infinito el Amor que sentía por los hombres, no quise dejarlos huérfanos.
Para vivir con ellos hasta la consumación de los siglos y demostrarles mi Amor, quise ser su aliento, su sostén, su vida, su todo...
¡Ah! ¡Cómo quisiera hacer conocer los sentimientos de mi Corazón a todas las almas! ¡Cuánto deseo que se penetren del amor que sentía por ellas, cuando en el Cenáculo instituí la Eucaristía!
En aquel momento vi a todas las almas, que en el transcurso de los siglos habían de alimentarse de mi Cuerpo y de mi Sangre y los efectos divinos producidos en muchísimas...

* * *

¡En cuántas almas esa Sangre inmaculada engendraría la pureza y la virginidad! ¡En cuántas encendería la llama del amor y del celo! ¡Cuántos mártires de amor se agrupaban en aquella hora ante mis ojos y en mi Corazón!.. ¡Cuántas otras almas, después de haber cometido muchos y graves pecados, debilitadas por la fuerza de la pasión vendrían a Mí para renovar su vigor con el Pan de los fuertes!
¡Ahí ¡Quién podrá penetrar los sentimientos de mi Corazón en aquellos momentos! Sentimientos de Amor, de gozo, de ternura... Mas..., ¡cuánta fue también la amargura que embargó mi Corazón!

miércoles, 12 de abril de 2017

LOS FRUTOS QUE PODEMOS OBTENER DE LA MEDITACIÓN EN LA CRUZ Y EN LAS VIRTUDES DE JESUCRISTO


Crucifixión de Guido Da Siena pintado hacia 1270. 



P. Lorenzo Scupoli – Combate espiritual


Lo primero que podemos obtener al meditar en la cruz y en las virtudes de nuestro Salvadores un profundo arrepentimiento de nuestros pecados que fueron los que ocasionaron su Pasión y su Muerte, un deseo grande de desagraviarlo por las ofensas que le hemos hecho y un esfuerzo continuo por conseguir la conversión de los pecadores.

Lo segundo que debemos hacer al meditar en la pasión y cruz del Redentor es pedirle confiadamente perdón de todas nuestras faltas, convencidos de que fue por obtenernos el perdón que sufrió tan atroces tormentos. Al recordarlos deberíamos sentir un verdadero odio y asco hacia nuestras maldades, y un gran amor hacia quien tanto ha sufrido por salvarnos.

Lo tercero debe ser esforzarnos con toda la voluntad en alejar del corazón y sofocar en nuestra vida las indebidas inclinaciones que nos llevan al pecado. Lo cuarto que nos propongamos imitar las admirables virtudes de Jesús, el cual según dice san Pedro "sufrió por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (1P 2, 21).


UN MODO PRÁCTICO PARA HACER CON FRUTO ESTA
MEDITACIÓN


Recordemos un método que produce buenos frutos cuando se hace la meditación acerca de este tema tan importante. Consiste en cuatro puntos:

1o Pensar en lo que hacía Jesucristo mirando hacia el Padre Dios mientras sufría.

2o Meditar en lo que hacía el Padre Dios mientras su Hijo padecía en la cruz.

3o Pensar en lo que sentía Jesús hacia nosotros mientras padecía su Sagrada Pasión.

4° Meditar en lo que nosotros debemos hacer por el que tanto sufrió por salvarnos.

1o. Jesús, mientras sufría en la cruz elevar su mente hacía su Padre, hacia la Divinidad infinita de quien dijo el profeta Isaías:

"Todas las naciones son ante él como una gótica de agua, y las islas más grandes parecen un granito de polvo, y toda la tierra es como nada ante Él" (/s 40, 17) y le ofrecía a la santidad de Dios todos sus padecimientos en el desagravio por las infidelidades, las injurias y los desprecios de todas las creaturas humanas y le daba gracias por sus infinitos favores y pedía que a los humanos concediera la gracia de lograr agradar al Creador y obedecerle.

2° El Padre Dios desde el cielo miraba con gran satisfacción el amor inmenso de su Hijo, que se ofrecía con tan enorme generosidad para pagar ante la Justicia Divina los pecados de todos los descendientes de Adán. El Libro de Génesis dice que Dios al contemplar desde el cielo la gran maldad de la gente "se arrepintió de haber creado a los seres humanos" (Gn 6, 6). Pero después al ver en la cruz ofrecerse con tan infinito cariño para pagar las maldades de toda la humanidad, el Padre Dios sintió verdadera alegría de haber creado a la a creatura humana, porque en éste su Hijo Preferido encontraba todas sus complacencias y abrió Dios de nuevo las Puertas del Paraíso Eterno que estaban cerradas desde que Adán y Eva se revolucionaron contra su Creador, y en adelante por parte de Dios ya no hay impedimento alguno para que sus hijos de la tierra vayamos a su gozo del cielo. Basta que queramos ir y que cumplamos su santa ley, pues por su parte, con el sacrificio de Cristo ha quedado totalmente aplacada la Justicia Divina y amistado el Creador con sus creaturas tan débiles y rebeldes.

3o Imaginemos qué sentía Jesús hacia nosotros mientras sufría su martirio en la Sagrada Pasión. Nos veía tan débiles, tan mal inclinados, tan atrozmente atacados por el mundo, el demonio y las pasiones de la carne, tan espantosamente inclinados hacia el mal desde que nuestros primeros padres perdieron la amistad de Dios en el Paraíso Terrenal. Veía los grandes peligros de condenarnos que íbamos a tener siempre. Observaba claramente la espantosa fealdad de nuestros pecados y la gravedad de nuestras faltas. Sabía perfectamente que "Dios perdona pero no deja sin sanción ninguna falta" (Ex 34, 7) y que por tanto las consecuencias de cada pecado son dolorosas y dañinas. Y comprendía también que sin la ayuda del poder divino somos totalmente incapaces de convertirnos y de mantenernos en la amistad con Dios. Por eso durante su Sagrada Pasión oraba por nosotros. Pedía perdón por todas las culpas de los pecadores y borraba con su Santísima Sangre la sentencia de condenación que deberíamos haber recibido por los pecados. San Pablo dice en bellísima comparación que: "Jesús tomó la factura de nuestros pecados y de nuestras deudas para con Dios, la lavó con su sangre y la colgó en la cruz como algo ya cancelado" (Col 2, 14). Durante su Pasión estuvo orando por nosotros los pecadores. ¡Bendito sea!

4o Pensemos ahora qué debemos hacer por el que tanto sufrió por salvarnos. Amor con amor se paga. ¿Qué será lo que Jesucristo quiere que ofrezcamos en respuesta a todo lo que sufrió por redimirnos? ¿Será que aceptamos con alegría y con paciencia la cruz de sufrimientos que Dios permite que nos llegue cada día y así le ayude a salvar pecadores, y disminuyamos las penas que nos esperan para el purgatorio? ¿Será que luchemos un poco más por evitar esos pecados que tanto desagradan a la Divinidad? ¿Será que nos sacrifiquemos más generosamente por los demás, a imitación del Salvador que dio su vida por redimirnos? Consideremos la cruz de Jesús como un libro abierto en el cual debemos leer y aprender todos los días de nuestra vida. En la vida de san Francisco de Asís se cuenta que ya moribundo decía: "Tráiganme mi libro". Le llevaron varios libros más, pero él ya ciego los rechazaba. Al fin le acercaron su crucifijo, y entonces llenándolo de besos en sus manos, en sus pies, en sus heridas del costado y en su corona de espinas, repetía gozoso: "En este libro aprendí a amar a mi Redentor". Y murió diciendo al Salvador que lo amaba con todo su corazón. Miremos a Cristo clavado en la cruz y recordemos cuánto nos ha amado, y en cambio digámosle muchas veces: "Te amo Jesús. Señor Tú sabes que te amo. Oh buen Jesús: que te ame mucho más. Que todos te amemos siempre más y más".

Peligro. Puede suceder que nos ocupemos durante buenos ratos en meditar en lo que Jesús sufrió en la cruz, y el modo como sufrió, pero que después cuando nos lleguen penas, sufrimientos y contradicciones, nos dediquemos a renegar y maldecir, como si no hubiéramos jamás pensado en la cruz del Salvador. Entonces nos sucedería como a aquellos militares que ante sus jefes juran y prometen defender la bandera de la patria, pero apenas aparece el enemigo a atacarlos, salen huyendo y abandonan el campo de batalla. Qué triste sería que después de haber contemplado en la cruz de Cristo, como en un espejo, el modo como debemos sufrir, después cuando se nos presente la ocasión de padecer algo, se nos olvide todo y en vez de imitar al Salvador nos dejemos dominar por la impaciencia y el desánimo. A Jesús crucificado pidámosle que nos conceda la gracia de saber sufrir con paciencia y valor como sufrió Él por la salvación del mundo.

CONTROL DE DAÑOS EN LA NEO-FSSPX: MÉNZINGEN PUBLICA UN "ANÁLISIS" DE LA CARTA DE ECCLESIA DEI DEL 4 DE ABRIL







Fuente: DICI (órgano informativo oficial de la Casa General de la FSSPX) Nuestros comentarios están escritos en color rojo.


ANÁLISIS DE LA CARTA DE LA COMISIÓN ECCLESIA DEI SOBRE LOS MATRIMONIOS DE LOS FIELES DE LA FSSPX

Matrimonios válidos incuestionables

El 1° de septiembre de 2015, el papa anunció que todos los fieles que se confesaran durante el Año Santo de la Misericordia con los sacerdotes de la FSSPX, recibirían “una absolución válida y lícita de sus pecados”. En un comunicado publicado el mismo día, la Casa general de la Fraternidad agradecía al papa recordando: “En el ministerio del sacramento de la Penitencia, ella siempre se ha apoyado, con absoluta certeza, en la jurisdicción extraordinaria que confieren las Normae generales del Código de Derecho Canónico[Pero Ménzingen no dijo nada parecido a esto en su apresurado agradecimiento del mismo 4 de abril. En éste, como de costumbre, no  omitió las alabanzas al demoledor Francisco] Con ocasión de este Año Santo, el Papa Francisco quiere que todos los fieles que desean confesarse con los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X puedan hacerlo sin ser importunados”. [En la agradecida respuesta del 4 de abril, Ménzingen dice algo parecido: “El Papa Francisco quiere evidentemente que, como en el caso de las confesiones, todos los fieles que deseen contraer matrimonio en presencia de un sacerdote de la Fraternidad San Pío X, puedan hacerlo sin inquietud sobre la validez del sacramento”; aunque en ninguna parte del documento de Ecclesia Dei se dispone que “todos los fieles que deseen contraer matrimonio en presencia de un sacerdote de la FSSPX, puedan hacerlo”, sino que  -por el contrario- pone esa decisión en las manos (o en las garras, mejor dicho) de los Obispos modernistas]  

El 20 de noviembre de 2016, la Carta apostólica del papa Francisco, Misericordia et mísera (n° 12) extendía más allá del Año de la Misericordia la facultad de confesar acordada el 1º de septiembre de 2015. Si la situación de crisis que atraviesa la Iglesia desgraciadamente es todavía la misma, la persecución que privaba injustamente a los sacerdotes y los fieles de la jurisdicción ordinaria ha cesado, puesto que ha sido conferida por el soberano pontífice. [“La persecución… ha cesado”. Eso, en el caso de los Tradicionalistas, es más un motivo de preocupación que un motivo de satisfacción, según estas palabras de Cristo: "Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros mintiendo, por causa de Mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros." (Mt 5, 10-12)]

El 4 de abril de 2017, se hizo pública una carta del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe y presidente de la Comisión pontifical Ecclesia Dei dirigida a los Ordinarios de las conferencias episcopales. El cardenal Gerhard Ludwig Müller recuerda allí la decisión del papa Francisco de “conceder a todos los sacerdotes del mencionado Instituto las facultades para confesar válidamente, asegurando la posibilidad de que la absolución sacramental de los pecados por ellos administrada sea recibida válida y lícitamente”. Enseguida anuncia las nuevas disposiciones del Santo Padre que, en el mismo espíritu, “ha decidido autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad” (Carta del 27 de marzo de 2017)[1].

Los obispos del lugar, “siempre que sea posible”, delegarán un sacerdote de la diócesis para recibir, según el rito tradicional, los consentimientos antes de la celebración de la misa por el sacerdote de la Fraternidad, o podrán “conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad que celebrará también la Santa Misa”. [Con lo que, en adelante y gracias al traidor asentimiento de Mézingen, para la recepción del consentimiento matrimonial habrá una “forma ordinaria” (si lo recibe un sacerdote novus ordo) y una“forma extraordinaria” o excepcional (si el que lo recibe es un sacerdote de la FSSPX)]  

El Cardenal Müller termina su carta recordando cuál es la intención del papa[¿Así que se debe creer en la palabra de un hereje como el Card. Müller?] Por una parte, se propone remover “la falta de certeza sobre la validez del sacramento de matrimonio” contraído ante un sacerdote de la Fraternidad. Recibiendo la delegación del obispo, ya no puede ser considerado como irregular al celebrar un matrimonio. Por otra parte, el papa se propone “avanzar hacia la plena regularización institucional”. Y de hecho la carta del cardenal menciona que “la situación canónica de la Fraternidad S. Pío X continúa siendo, por el momento, objetivamente ilegítima”.

Todo el mundo podrá apreciar la habilidad [noten esta palabra “habilidad”. “Astucia” es la apropiada, pero la FSSPX gusta de usar un lenguaje “políticamente correcto”, desde el 2012. En fin, si la FSSPX quiera ser regularizada por la Roma hereje, debe alabar a Roma como si ella no fuera hereje, y por eso las loas a la “habilidad” de los modernistas romanos]consistente en dar los poderes de confesar o de recibir los consentimientos matrimoniales, o dicho de otro modo, a regularizar -por lo menos ad casum- el ministerio de los sacerdotes de una sociedad eclesiástica “irregular”. [Pese a las comillas, en este pasaje hay un tan cobarde como traidor reconocimiento de que la FSSPX necesita ser regularizada] De todos modos, estas nuevas medidas del papa toman nota de la realidad del apostolado realizado por la FSSPX en todos los países donde ella está implantada, y lo alienta de cierta manera[Más comentarios llenos de benevolencia respecto del Papa más heterodoxo y escandaloso de toda la historia de la Iglesia]

La validez de los matrimonios de la Fraternidad San Pío X

En adelante, así como ya no es necesario recurrir a una jurisdicción extraordinaria para confesar válidamente, ya no es necesario recurrir al estado de necesidad para recibir válidamente los consentimientos, a menos que el obispo se oponga a las nuevas disposiciones negando la delegación querida por el papa[¡Notable! Ahora la existencia del estado de necesidad causado en la Iglesia por la herejía modernista imperante desde el Vaticano II, ¡depende de la voluntad de los Obispos herejes modernistas!]

Esto no quiere decir que el estado de grave necesidad haya cesado, sino que las autoridades de la Iglesia ya no niegan a la Tradición algunos medios para desarrollarse. [¿Se puede escribir algo más ambiguo que este pasaje? Si Mons. Fellay realmente entendiera lo que es el estado de necesidad causado en la Iglesia por la herejía modernista, jamás habría aceptado el “regalo” romano del 4 de abril. Pero un liberal como Mons. Fellay no puede entender la verdadera gravedad de la crisis por la que, desde el último y fatídico concilio, atraviesa la Iglesia] La misa de antes del Concilio ha sido reconocida en 2007 como no habiendo sido jamás abrogada. Las injustas censuras que pesaban sobre los obispos de la Fraternidad han sido levantadas en 2009. El no reconocimiento del ministerio válido de sus sacerdotes en el sacramento de la penitencia ha cesado en 2015. La presunta irregularidad del sacerdote de la Fraternidad, testigo autorizado para el sacramento de matrimonio, ya ha sido levantada por el bien de los esposos. [Con el ilícito y altísimo costo de tener que soportar, desde ahora y entre otras cosas, la intromisión del clero hereje modernista en la celebración de los matrimonios y en la vida de los Prioratos]